La forma de concebir, operar, conectar y proyectar su visión de las empresas, instituciones  u organizaciones con el usuario interno y externo, ha evolucionado con el paso de los años.

Actualmente las personas que desarrollamos procesos al interior de las organizaciones queremos entregar mejores productos y servicios que demanda el usuario bajo ciertas especificaciones, estar a la altura de nuestros competidores y buscar un sitio privilegiado en el mercado para no ser olvidados entre tantos proveedores que ofertan diversos servicios y/o productos.

Es por ello, que hoy más que nunca la calidad juega un rol determinante en el proceso estratégico, operativo y social en las organizaciones que desean y tienen las características para acceder al siguiente nivel en la escalera del aprendizaje global.

En este sentido, y bajo mi perspectiva la calidad parte de una premisa básica: “Los individuos que forman parte de un equipo de trabajo y que ejecutan acciones determinadas para el impacto positivo de los resultados en los proyectos; deben estar organizados bajo un sistema”, para que las tareas a realizar se lleven a cabo en los tiempos y movimientos señalados, la gestión de recursos pertinente y el compromiso y competencia de cada una de las partes que participan en el proceso para el cumplimiento de las metas y logro de los objetivos planteados.

Por lo que cada eslabón de la cadena tiene una responsabilidad y derecho de aprender, ejercer, promover e interactuar en el desarrollo del proceso, comenzando con las tareas sencillas y rutinarias pero necesarias para completar las veces requeridas del ciclo de trabajo en su primera fase.

Es importante señalar que cada integrante del equipo de trabajo debe funcionar como una pieza de rompecabezas: preciso, determinado, puntual, identificador y explorador de alternativas de solución al problema detectado, para integrar un diagnóstico fiel de la primera etapa de nuestro proceso de calidad.

Posteriormente hay que pivotar las alternativas de solución con la capacidad de socializar y apreciar las oportunidades, límites y alcances bajo la óptica de todos involucrados que están participando en el proceso, y asegurar el éxito de un proceso sistémico de principio a fin.

Ahora bien, a simple vista se observa sencillo y fácil de como lo puedes operar al interior de tu organización en los proyectos que estás involucrado día con día, y que sólo habrá que seguir una metodología, certificarte bajo ciertos estándares de calidad o adquirir un nuevo distintivo que te proporcione la oportunidad de incursionar en las ligas mayores de la calidad.

Sin embargo, la visión de calidad en un entorno como el de hoy no es simplista o general, debes considerar la complejidad de las organizaciones con una serie de factores como: el tamaño y escala de la organización, el poder de gestión y liderazgo, perfil y resistencia al cambio del personal, esquemas de compensaciones, retribuciones y reconocimientos, diversidad de casas certificadoras o distintivos de calidad de corte nacional e internacional, entre otros.

Además conviene tener en cuenta que entre más compleja sea la organización las acciones deberán ser más sencillas y certeras para su implementación, sin descuidar la cronología, pulcritud, transparencia, y resultados de los pasos en cada etapa del proceso.

Por eso te sugiero que antes de invertir, y divulgar la implementación de un sistema de calidad en el proyecto que desarrollas y/o en la organización para la que colaboras o potencializar a tu equipo de trabajo bajo esta dinámica, realices un planteamiento preciso considerando las interrogantes siguientes:

  1. ¿Qué, quiénes y para qué están interesados en implementar un sistema de calidad?
  2. ¿El sistema tendrá posibilidades de crecimiento si lo implementamos?
  3. ¿Se podrá replicar la fórmula en otros proyectos, áreas u organizaciones?
  4. ¿Será automatizable y funcionará de manera sincronizada?. Permitiendo eliminar: desperdicio de recursos, re-trabajos, duplicar tareas, puestos innecesarios, exceso de herramientas y controles; sin dejar al margen la toma de decisiones del factor humano.
  5. ¿Cómo deberá ser la comunicación asertiva con el equipo de trabajo? Para que desde el inicio se muestre el ganar-ganar con la implementación del sistema desglosando las bondades, alcances y límites que les brindará a los involucrados al operarlo.

Finalmente, el gran reto de la calidad es ir más allá del orden, seguimiento, evaluación y mejora continua; hay que impulsar una propuesta de valor que mejore la vida de las personas involucradas, humanizar los sistemas en relación a los hechos que están ocurriendo como debilidad y oportunidad del entorno, y empatizar la interacción de procesos con un genuino interés de las personas enfocadas a las tareas que se realizan.

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Crishtian Guarneros

Maestría en Alta Dirección, Licenciatura en Turismo, diplomado en Intervenciones en Política educativas y Públicas, Especialista en Gestión de la Calidad (incluyendo servicios turísticos). Networmarketing en proyectos de inversión turística. Docente con experiencia en procesos educativos y couching. Emprendedor de Cinético, Control Radical a Escala.

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